Mi odio/amor a ellas… las mujeres

Desde tiempos remotos (hasta hace poco) había tenido la incapacidad de sentir afinidad, o mantener una relación de cualquier tipo con las mujeres.

Esa constante desconfianza no me permitía ofrecerles lo mejor de mí porque antes de que me atreviera a hacerlo, ya me estaban traicionando, o defraudando, o simplemente se iban. No podía generar ese vínculo de reciprocidad de amor y respeto.

Seguro pensarán que el problema era mío y tal vez sí. Durante mi infancia tuve una mejor amiga que lo era todo para mí. Era mi confidente y mi compañera de vida. Prácticamente crecimos juntas, vivimos todos esos cambios de niñas a adolescentes; pasamos de jugar barbies a platicar de chicos, escuchábamos música, dimos nuestro primer beso, y todas esas cosas de niñas/mujeres que experimentas en la pubertad.

Sin duda, en esa época era feliz con ella, hasta que ya no se pudo más…

Yo me mudé de casa justo entrando a la Preparatoria, ella siguió viviendo donde siempre pero ya no procuramos vernos, y así de tonto perdí a mi mejor amiga. Claro que años después la vida me juntó con personas que también se convirtieron en mis amigas, pero fueron más los intentos fallidos que dejé de abrirle mi vida y mi corazón a las mujeres.

Muchas me fallaron y ya no estaba dispuesta a sufrir, otra vez.

Tanto fue mi repele con ellas, que mi círculo de amistades lo conformaban más hombres  que mujeres. Simplemente lidiar con “amigas” me partía la gracia y el corazón. La constante competencia de ser la más simpática, la más popular, la más lista, la más guapa, la más flaca… la más todo! Cómo no odiarnos ¿verdad?. Pero en mis adentros, yo era un simple varón al lado de todas ellas.

A mi me importaba poco mi apariencia, yo siempre andaba por la vida bien despeinada y mi talento por combinar las prendas era nulo, y sin contar que la mayoría de mi ropa era más grande de mi talla, o sea que, cero femenina para terminar pronto. En serio, todavía no entiendo por qué me veían como rival si de competencia no tenían nada. En fin.

Mi mala relación con ellas también la ataño a mi mala suerte, porque no hay otro motivo lógico en mis recuerdos que me den las respuestas que necesito. En fin,  yo no sé si ustedes se sienten identificadas con esto, pero de verdad benditas somos las mujeres, creamos un infierno entre nosotras. Y como dijo un día María Félix : “Vale más dar envidia que piedad”… y así me alejé de cualquier relación amistosa, de tajo y sin vuelta atrás.

Mi historia con ellas se resume en estos 6 textos. Durante todos estos años mis relaciones eran de momento, ocasionales, fugaces. Ya no volví a sentir afinidad por ninguna de ellas hasta que, hace un par de años, esta frase se hizo presente en mi vida:

“Fuerte sola, juntas imparables”

Estas palabras me causaron un impacto increíble en el 2015 que aún lo recuerdo y sigo sintiendo la misma revolución en mi estómago que me motiva a confiar, y sobre todo a creer que las cosas se pueden cambiar. Estas simples palabras enfrascaron un todo en ese momento de mi vida que me impulsaron a realizar mi primer medio maratón, pero lo más importante, rodearme de todas esas mujeres fuertes y positivas que borraron ese rechazo que años anteriores me perseguía.
Seguramente muchas ya saben y conocen el origen de esta frase; todo comenzó con un artículo de un portal de running que decía algo así como: “El primer medio maratón de mujeres en México”  y yo de inmediato di clic. Y sí, efectivamente Nike estaba organizando los primeros 21K exclusivo para mujeres, ¡WOW! Más de 5000 mujeres estaríamos corriendo juntas , ¿se imaginan cuántas hormonas estarían reunidas con un mismo fin?

mujeres

Era un gran reto de convivencia, sin quitarle el peso y mérito en mi trayectoria como runner, porque era mi primer medio maratón y eso lo hacía todavía más importante.

Pues así fue, el destino, la vida, mi karma o lo que sea me conectaron con esta carrera; y yo, sin pensarlo tanto, me inscribí y asumí el reto con todas sus variables y dificultades. Pero lo admito, estaba muy pinche ilusionada. Me emocionaba tanto la idea de compartir el deporte que más amo ( y que pensaba que era algo solitario) al lado de un montón de mujeres que se motivaban y esforzaban igual que yo, nos unía la ilusión.

Durante poco más de 3 meses sentí la dicha y la unión con tanta fémina que brincaba de alegría porque me sentía plena, feliz. Fueron meses de duro entrenamiento, rodeada de otras mujeres que también se estaban preparando para el mismo fin, y sí, por primera vez después de tantos años, me relacioné armoniosamente. Debo aceptarlo, el running me acercó nuevamente a creer y confiar en mi mismo sexo. No sabía que se podía recibir tanto apoyo, tantos consejos, tantos ánimos con este deporte.

Después de prepararnos tantos meses, estábamos ya listas para enfrentar esos 21k. Llegamos puntuales a la cita en Paseo de la Reforma, todas con nuestras playeras rosas y portando orgullosas nuestro número de corredora al frente, con nuestros nombres impresos para identificarnos, con todas esas ganas y ese gusto de estar reunidas apoyándonos y compartiendo el mismo reto.

Tengo que admitir con total orgullo que durante el trayecto a la meta se sentía esa fraternidad y unión entre nosotras que fue mágico y lo acepto con el corazón en la mano: ha sido la mejor carrera de mi vida.

Ya casi se cumplen dos años de aquel día y seguimos teniendo contacto gracias a un grupo de Facebook que abrimos después de la carrera. Hablamos cosas tanto del running como temas personales. Nos seguimos motivando, nos damos tips, compartimos logros. Sin duda somos una gran familia, una historia de éxito que se formó gracias a la humildad y el respeto.

En fin, no las quiero fastidiar con mi rollo cursi, pero a parte de la experiencia de carrera que ofreció Nike, el simple hecho de romper con mis prejuicios me hicieron sentir mejor persona. Yo no sé cómo es que nos dejamos liar con tantos pensamientos negativos y lejos de generar vínculos, preferimos meternos el pie entre nosotras.

Yo aprendí mi lección, sé que se pueden mejorar las cosas, mejorar las relaciones, sólo debemos dejar de competir. Nadie nunca será mejor que la otra. Cada una tiene sus talentos, sus cualidades, sus objetivos; y sí, hay mucha gente mala que utiliza tu adversidad para sentirse grande. Pero no dejemos de ser nosotras por la culpa de alguien más, conservemos la esencia y sigamos siendo atentas y humildes.

Juntas podemos ser mejores, juntas podemos ser imparables.

Les dejo un videito en oda a la amistad <3

Fuente: youtube.com

Algunas fotos fueron tomadas de Google y otras del baúl de los recuerdos de mi Polaroid.

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