Voy a irme a vivir sola

Voy a irme a vivir sola

Tomar la decisión de vivir sola fue un parte aguas en mi vida y en la vida de muchas mujeres que desean y deciden adentrarse a un tipo de independencia necesaria, diferente y, sumamente, enriquecedora.

vivir sola

Fuente: scooters.com

Recuerdo perfectamente la reacción de mis papás el día en que les comuniqué que había tomado la decisión de irme a vivir sola. Yo, con un trabajo estable y a mis 26 años, sentía una necesidad indescriptible de querer brindarme a mí misma una oportunidad nueva y distinta de crecer.

Ya que si bien siempre había sido una mujer muy independiente, sentía que había muchas cosas que no aprendería de otra forma. Y así fue, pasada una semana estaba instalada en mi primer pequeño, muy pequeño, nuevo hogar.

A día de hoy han pasado ya 3 años y medio desde que me adentre en la aventura de vivir sola, pero debo confesar que en un inicio, nunca consideré que llegaría a tantas reflexiones y conclusiones acerca de este tema.

A diferencia de muchas personas, yo nunca me he preocupado por lo que la gente a mi alrededor piensa acerca de mis decisiones, por lo que hoy día me acepto como una mujer que, por naturaleza, siempre va a contracorriente. Además, el tiempo me ha otorgado la gran oportunidad de darme cuenta que esta es realmente una manera maravillosa de ser feliz.

El qué dirán

En muchas sociedades, “el qué dirán” rige muchos de los comportamientos, sobre todo, de la mujer. Y aunque los externos siempre se dedicarán a brindar su opinión, en muchas ocasiones son las mismas familias las que se encargan de negarle a sus hijas, hermanas o primas, grandes oportunidades.

En este caso en particular, porque vivir sola, al menos en México, aún no es socialmente aceptado. Curiosamente, la situación cambia si la misma hija, hermana o prima se van de casa, pero en compromiso con alguien más. Y yo me cuestiono, ¿de verdad no se sentirían más orgullosos de ver como florece una mujer al completo siendo autosuficiente y estando totalmente comprometida con sus ideales? ¿No será más bonito ver como aprende todo lo posible como persona para después, ahora sí, compartir su vida con alguien?

A mí, incluso a día de hoy, me resulta insólito que la primer pregunta que recibió mi mamá cuando se supo que me iría a vivir sola se enfocó en cuestionarle si era por problemas de convivencia familiar. ¿Qué acaso esa es la única razón por la cual alguien decide dejar el nido para construir el propio?

Fuente: huffpost.com

Y aún cuando surgieron muchas preguntas con intención de juzgarme, hay una respuesta que me llamó mucho la atención, y recuerdo claramente.

Un día, estaba yo en el gimnasio del fraccionamiento donde viven mis papás. Ahí, me encontré con una vecina que si bien es joven, ya está casada y tiene hijos “grandes”. Al ver que estaba yo ahí, me sacó plática comentándome que hacía mucho tiempo que no me veía, a lo cual contesté que era porque yo ya no vivía ahí. Con cara extrañada me contestó: “¿Cómo? Pero tus papás sí, ¿no?”. Y yo, riéndome, le contesté que sí, pero que había decidido irme a vivir sola.

A continuación ella dijo lo siguiente: “Yo me quedé con ganas de hacer eso, pero me casé.” En realidad, su respuesta no fue lo que más llamó mi atención, al ser esta una contestación recurrente en la vida de las mujeres. Lo que más resonó en mí, fue el tono derrotado que la acompañaba, por lo que me quedé pensando, y aún me cuestiono, ¿su vida habrá sido por elección propia o porque no hubiera podido vivir sola aunque hubiera querido?

A final de cuentas, entre más edad tiene una mujer, más complicado habría sido revelarse a la sociedad de su época. Pero, afortunadamente, quiera la sociedad aceptarlo o no, poco a poco somos más las mujeres que nos atrevemos a desafiar sus reglas preestablecidas.

Interrogatorios abominables

Antes de comenzar con esta cuestión, a mí me gustaría saber, ¿por qué una mujer siempre debe justificar sus decisiones?

Analicemos esto con un ejemplo. Tú eres una mujer que compartió su infancia y adolescencia con muchas niñas, asimismo creció y estudió conociendo a otras tantas mujeres.

De todas ellas, seguramente conservas una que otra amistad. Por lo que, es muy probable que si tú eres como yo; sobre todo si tienes mi edad, tengas ahora muchas conocidas, por no decir casi todas, recién comprometidas, casadas, con hijos, embarazas, planeando embarazarse o ya, de plano, divorciándose.

Cuidado, yo no estoy juzgando sus decisiones, al contrario, lo que más importa es ser felices. Pero, muchas de ellas, se vieron con la presión de tener que casarse, tener hijos, dar nietos o estar embarazadas con tal de quitarse a la sociedad de encima. Esto es una realidad.

¿No lo crees? Cuántas veces escuchamos a mujeres presionadas, por sus propios familiares, por preguntas como: “¿Cuándo te vas a casar?” Y cuando se casa: “¿Cuándo me vas a dar un nieto?” Y cuando tienen al primer hijo: “¿Cuándo tendrás el segundo?” Y así, sucesivamente.

Ahora, eso es cuando la mujer vive con su familia. ¿Qué sucedería si esa misma mujer viviera sola? Ante los ojos de muchas sociedades, y a pesar de estar en el año 2017, una mujer que vive sola entrada en sus maravillosos 30’s, irremediablemente sigue siendo vista por muchos como una mujer egoísta, exitosa, pero sola, rara, con un zoológico en casa para sentir compañía de al menos ciertos seres vivos y diciéndole adiós al último tren que justo acaba de pasar al lado de ella, y, que para su desgracia, seguramente jamás volverá a verlo pasar. ¿Qué terrible no?

¿Sabes qué? Muchas veces me he puesto a pensar que la sociedad juzga todo aquello que ellos mismos no fueron capaces de realizar por miedo, justamente por “el qué dirán”.

Creo que a esa misma sociedad, le da miedo el tipo de mujer en la que una se puede convertir en el momento en que se de cuenta de lo que es capaz de lograr y alcanzar por sí sola.

Por esto mismo, mientras escribo este artículo para ustedes, veo por mí ventana y reflexiono sobre la decisión que tomé hace varios años atrás, dándome cuenta de que aún ahora, no la cambiaría por nada del mundo. Y hasta ahorita, creo que es el mejor regalo que me he otorgado.

No solo he crecido como persona y como mujer, sino que esta vivencia me reafirma que pase lo que pase en mi vida soy capaz de salir adelante por mí misma.

No porque no quiera recibir ayuda o no pueda pedirla. No porque no crea en el amor, al contrario, me quiero tanto que me regalé esta oportunidad. Y no porque no quiera vivir mi propia historia de amor, la decisión de vivir sola no está peleada con tener una relación de pareja y ser sumamente feliz, créanme.

Vivir sola, te abre las puertas a un grado de independencia que es necesaria para descubrirte, conocerte, cuestionarte y muchas otras cosas que lo único que te traerán serán, y son, vivencias positivas, porque, al final, esta vida es para aprender, crecer y ser feliz.

Si te gustó mi historia sígueme en Twitter en @paoquintal y espera mi siguiente artículo en el cual te hablaré más a fondo de las cosas curiosas y divertidas que he aprendido viviendo sola.

 

Total
32
Shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*