Soy yo

Soy la maestra de la que te enamoraste cuando ibas en primer grado y que rompió tu corazón cuando, tras regalarle una flor en San Valentín, te dijo que eras muy pequeño. Soy la niña a la que molestaste por ser tímida y estudiosa y que, después de dos cursos llegó al límite de su paciencia y te gritó en frente de todos tus amigos que eras un inmaduro; nunca le dijiste a nadie que tuviste que llorar escondido en el baño.

Soy tu primera novia, a la que le enviabas notas en clase de matemáticas, le agarrabas la mano en el recreo y te despedías de piquito causando las burlas de tus amigos.

Foto por: Érika Calvo

Soy la señora de la tienda de enfrente, a la que le pedías fiado y nunca te cobraba porque decía que te parecías a su hijo cuando era pequeño. Soy la pordiosera de la esquina, la que te causaba pesadillas por sus dientes incompletos y su nariz arrugada, pero que te defendió cuando te quisieron robar tu bicicleta. Soy tu compañera a la que llamaste fea y gorda una vez, pero no volviste a molestar porque te dijo que lo gorda se le iba a quitar y a ti lo estúpido nunca. Soy la mamá de tu mejor amigo, la que nunca estaba y por eso Juan prefería comer en tu casa.

Foto por: Chuy Nada Más

Soy la modelo de la revista con la que te diste tu primera paja, escondido en el armario en casa de tus primos. Soy las muchachas del curso más avanzado, a las que les levantabas la falda, hasta que te acusaron y terminaste suspendido. Soy la maestra de arte, la del pelo alborotado y los lentes de pasta, a la que le ponchaste las llantas de su carro, le pusiste pegamento en los zapatos y pedazos de papel en el cabello. Soy tu compañera de gimnasia, la que te dejo tocarla por encima de blusa y se rió de tu sonrojo. Soy la chica a la que llamaste un sinfín de nombres porque no quiso salir contigo. Soy la chica a la que llamaste otro sin fin de nombres porque salió contigo y con otros.

Soy la prostituta con la que perdiste la virginidad y que tuvo que reconfortarte cuando te asustaste y empezaste a llorar. Soy la prostituta a la que insultaste en la calle, envalentonado por tu grupo de amigos. Soy la primera mujer de la que te enamoraste, la que te sonrió y te dijo que no estaba interesada. Soy la mujer que se enamoró de ti y te hizo feliz unos años, pero después se enamoró de alguien más y se fue. Soy la mujer que se enamoró de ti y nunca notaste.

Foto por: Benji Macías

Soy la señora pequeñita de la sombrilla rosa, la que te cruzaste todos los días al salir de tu casa durante diez años y en la que a veces te sorprendes pensando. Soy tu jefa loca, la que te tuvo trabajando hasta deshoras de la madrugada y te llevó un seis de cervezas como recompensa. Soy la señora de los tacos de la esquina, la que sabía que ibas tarde a junta y siempre te tenía el desayuno listo. Soy la mujer de la limpieza, a la que le decías buenos días todas las mañanas y, en agradecimiento por tu sonrisa, lavaba tu taza del café.

Soy la cajera de la tienda de dependencia, la que ya estaba cansada y te trató mal porque tenía 10 horas trabajando, tú la llamaste bruja y ella se quedó con tu cambio. Soy la señora que te atropelló con su carriola y no se disculpó porque iba muy ocupada persiguiendo a un pequeño. Soy la mamá con la que te peleabas en el kínder porque su hijo le pegaba a tu hija. Soy tu vecina, que nunca supiste cómo se llama, pero siempre te saludaba y te llevaba galletas en navidad.

soy
Foto por: Jacqueline Prado Jaimes

Soy la primera y la última mujer de tu vida. La que curó tus rodillas raspadas después de caerte de los columpios y la que te prohibió salir de fiesta cuando estabas volando de fiebre. Soy la mujer que fue sombra y la que no fue nada. La que pasó años cargando tus bromas en una imagen distorsionada del espejo y la que te saludó una vez en una fiesta, pero nunca más volvió a pensar en ti.

Soy la loca, la linda, la buena, la rara, la divertida, la de sólo para un rato y la de para toda la vida. Soy la virgen, la puta, la gritona, la callada, la que le presentas a tus padres y la que escondes en un motel. Soy la rica, la interesada, la luchona, la conformista, la exitosa, la preocupona, la libre, la feliz, la que siempre quiso ser ama de casa y la que no sabe qué quiere de su vida.

Foto por: Mariana Cuéllar

Soy la que no podría importarle menos tu opinión sobre su ropa, cabello o estilo de vida y soy la que se angustia con cada mirada juiciosa. Soy todas y no soy ninguna y no importa porque me vas a llamar como mejor te venga en gana.

Foto por: Gina Pulido

 

 

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